Prevención del delito por medio de las Políticas Criminales

·         Políticas Criminales empleadas en Centroamérica y Costa Rica, resultados obtenidos de su aplicación
El alto incremento en la inseguridad que se ha venido viviendo en los últimos tiempos, ha pasado de ser un sentimiento a una realidad innegable, y desesperante, con un alto costo social, dada la complejidad de situaciones y personas que involucra.
Es evidente, que los cambios sociales han impulsado a su vez, las modificaciones en el ordenamiento jurídico penal; el legislador, de acuerdo a la realidad de sus tiempos, ha procurado combatir ese delito con la mayor severidad punitiva, además de la búsqueda constante de nuevas Políticas Criminales que ayuden a disminuir los índices de criminalidad.
 Debido al aumento desmedido de la delincuencia en los países centroamericanos ya sea por pandilleros que buscan expandir sus territorios o por narcotráfico; el Estado ha tenido la necesidad inmediata de crear planes y estrategias que ayuden a combatir la criminalidad a nivel centroamericano.
Actualmente los países de Centroamérica se han unido para formar un equipo regional con integrantes técnicos de diferentes instituciones de cada país con el objetivo de unificar criterios sobre Política Criminal, esto con el fin de identificar cuáles son los factores de más riesgo y zonas de mayor vulnerabilidad  y de esta forma poder abordar el problema de manera integral.
Luego de realizadas varias investigaciones se puede evidenciar como actualmente existe un compromiso real por cada país en busca de soluciones eficaces a las diferentes problemáticas que enfrentan por ejemplo:
-       Honduras implementa el proyecto barrio-ciudad, cuyo objetivo es el apoyo en la prevención del crimen y la violencia en dicho país; combina la renovación urbana con un enfoque de seguridad ciudadana local enfocándose en tratar de disminuir los homicidios y violencia juvenil.
-       Guatemala las entidades gubernamentales se dieron a la tarea de crear políticas que mejoraran la sociedad guatemalteca. Existe una asociación para prevenir el delito, la cual ayuda a hacer frente a las maras atreves de intervenciones comunitarias. Implementa la educación, apoyo para buscar trabajo y seguimiento, desarrollo de estrategias y campañas para prevención del delito.
-       Nicaragua creó un programa de seguridad ciudadana que trabaja cuatro áreas; basado en un enfoque preventivo, que emplea iniciativas integradas, multisectoriales y participativas. Se encarga de las políticas en materia de seguridad ciudadana; integra y fortalece servicios para la prevención de violencia juvenil, integración y consolidación en iniciativa de vigilancia comunitaria, programa de información pública que brinde información al público de la necesidad de valores y normas que logran la armonía de la sociedad.
-       El Salvador aplica como medidas a esta problemática la sola portación de la mínima cantidad de droga será motivo para que se encarcele a quien la porte, la radicación de las pandillas en diferentes lugares, se crearon legislaciones especiales y reformas que hacen más efectiva la persecución de la criminalidad, eliminación de la impunidad a criminales menores de 18 años, además de convenios con otros países centroamericanos para fortalecer las políticas que ejecutan.
-       Panamá fortalecimiento institucional y coordinación, información, sistemas unificados, prevención, sanción y control del delito, reinserción social y rehabilitación, además cuenta con un programa llamado PROSI programa de seguridad integral, el cual está dirigido por el ministerio de seguridad de Panamá. También existen los gabinetes de seguridad preventiva, para escuchar e intercambiar opiniones con los líderes comunales, autoridades locales y ministros.  Algo único que presenta Panamá es el observatorio de seguridad ciudadana de la cámara de comercio, el cual brinda información y análisis sobre datos que da el gobierno, organiza foros de debate y presenta propuestas a las instituciones; trabaja con fuentes propias y oficiales además de realizar encuestas sobre victimización y percepción social de seguridad.
-       Belice formuló a partir del 2010 un fortalecimiento en lo que es la policía, consiste en aumentar el número de agentes, eficacia de las patrullas de prevención, mejoramiento del tráfico y seguridad vial, mejoramiento de las investigaciones, combatir más severamente el tráfico de drogas, programa de policía comunitaria. Se aplicaron reformas a la ley de reforma del sistema penitenciario (sentencia alternativa juvenil), a la ley de prevención de lavado de dinero y activos y la ley de seguridad privada y servicios de investigación.
-       En el caso de Costa Rica no existe mucho material que haga referencia al tema, sólo resalta el hecho que por los constantes problemas de tráfico de drogas el país se ha dedicado a formar alianzas de información tanto a nivel interno como regional e internacional para intercambiar información, conocimientos técnicos. Según dice el Semanario Universidad (2011) “A la fecha solo tenemos emisión de leyes simbólicas, omisión de la inequidad social, populismo punitivo que recurre a la represión carcelaria como respuesta, a los llamados mano dura, y la manipulación de las emociones de las victimas…” 
Luego de analizar a grandes rasgos las acciones que se han venido trabajando en los últimos tiempos se puede observar como la realidad social, jurídica, política y económica que aborda Centroamérica y Costa Rica, y el acelerado incremento delictivo en los países, asoman una necesidad de cambio más profunda, urge el establecimiento de cursos de acción a largo plazo que plasmen soluciones efectivas y apuesten por una mejor calidad de vida para los ciudadanos.
Y no se trata que las estrategias que se están implementando no funcionen sino que a la fecha no son suficientes para disminuir notablemente los índices de criminalidad.  En el caso específico de Costa Rica es preocupante ver como al día de hoy es el único país rezagado en este tema, no es posible que aún se continúe con el pensamiento mediocre que la cárcel es la solución más viable a los problemas con los que nos enfrentamos diariamente, es urgente un despertar de los altos jerarcas encargados de la seguridad ciudadana.
            Entonces cabe cuestionarse ¿será que la idea que tenemos sobre el sistema penal y política criminal en sí misma es la que está en crisis, la que conspira contra cualquier intención de disminuir y prevenir el delito? ¿Qué pensar en hacer una mejor política criminal es una utopía porque igual arrastra las limitaciones del pasado y lo que tratamos es que no sea mejor, sino que sea realmente efectiva?
Lo cierto es que hoy en el caso específico de Costa Rica, y así como está, el sistema penal no es funcional. Si bien es cierto se han implementado algunos cambios, estos no son los necesarios y continuamos aún con una política criminal para combatir delitos del pasado que siendo conscientes y críticos no tienen nada que ver con los actuales. Pero no menos cierto es que la misma sociedad oculta lo que pasa en nuestra realidad nacional, un verdadero suicidio social. Lo que se ha venido haciendo es ignorar la situación actual tanto de los centros penales, como de las estrategias con las cuales se trata de prevenir y combatir el delito y lamentablemente esto se ha convertido en una verdadera olla a presión de violencia, maltrato y resentimiento, que continua acumulando temperatura, mientras los datos prueban que dichas instituciones no operan en función del propósito con el cual fueron creadas pues los individuos vuelven a delinquir, triste ejemplo de esto es que desde los mismos centros penitenciarios (mayor castigo contra los infractores) los delincuentes continúan organizando sus fechorías, a veces incluso en complicidad con uniformados. Porque si quién, cumplida su condena, regresa literalmente a la nada (a menudo sin vínculos familiares, sin siquiera un lugar donde dormir, sin un trabajo del que subsistir y señalado por toda la sociedad) estará mucho menos preparado que antes para resistir la llamada del delito. Volverá a caer, a repetirse. A ser -alternativamente- “ya carne de prisión, ya victimario”. “¿Cómo detener la rueda maldita?” "Haciendo más cárceles", insisten algunos; "encarcelando menos y resocializando más", machacan otros, pero la solución real aún no existe.
En este sentido, es lamentable observar como las políticas criminales  y la sociedad son entidades diferentes y peor aún, contradictorias, para lograr hacer sociales a los antisociales se les debe desintegrar de la comunidad cívica y asociarlos con otros antisociales, lo cual los contamina pues se encuentran vulnerables emocionalmente y dentro de la cárcel sólo sobrevive el más fuerte o el que le sirve a matones, nadie puede aprender a vivir en libertad sin libertad. La rehabilitación social no puede agravar aún más el problema de la delincuencia es decir de la criminalidad, por lo tanto nuestro sistema penal a hoy en día no constituye una respuesta social y jurídica y es extraordinariamente costosa al problema de la delincuencia, en definitiva se trata de una ilusión que recluyendo una parte de la población se garantiza la seguridad pública cuando los hechos demuestran que una gran parte de los delincuentes reales y especialmente los potenciales permanecen en la sociedad.


ESTA NO ES LA SOLUCIÓN!!!!!!!!

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